23 de agosto de 2007

Capítulo 8: Más allá de la cúpula de la soja

Nuestros héroes, machos, aventureros, y heterosexuales, continuaron su épica aventura a través de los morados prados, los morados ríos y caminado bajo moradas nubes. Pronto se dieron cuenta de que habían recibido una hostia y tenían los ojos morados.

Como llevaban dos semanas sin beber, tenían mucha hambre y se pararon a hacerse la manicura en una bolera. Allí les recibió una bella máquina tragaperras, pero, mientras estaban haciendo el pino encima de un cubo de Rubik entraron los soldados almorranos armados con letales tampones y cajas de cedeses. Franco escupió y murieron doce villanos de diez que le atacaron. Nano (que la tiene como un faro, uf que mala esta) invocó el poder de los viejos y el que quedaba se tropezó y murió de un infarto.

- Volverán -dijo Nano (no te burles, Mano)–. Tenemos que quedarnos antes de que regresen.
- Tengo dos habitaciones arriba -dijo la Perra que Traga (la máquina tragaperras).
- Nosotros sólo necesitamos una -dijeron nuestros heterosexuales protagonistas.