22 de agosto de 2007

Capítulo 2: Aclaraciones innecesarias e inmerecidas

Aquel helado verano habían pasado muchas cosas: no sólo Nano (me la agarra con la mano) había encontrado llaves. Chumi, Payo y Fofi habían encontrado bolígrafos, pulseras y una cabellera humana.

El caso es que el tonto y astuto Nano se agachó hacia arriba para coger la llave y al alcanzarla... ¡Madre del amor hermoso! ¡Alabado sea Alá! ¡Dios, Jesús, María y José! ¡Coño! ¡Por Crom! ¡La octava maravilla del mundo! ¡Albricias! ¡Anda, mira tú! Empezó a brillar con un brillo brillante como una garrapata y en medio del camino se abrió una terrena puerta dimensional que mandó a nuestro amigo a un mundo extraño de fantasía y color…