24 de agosto de 2007

Capítulo 12: Con los huevos de corbata

Los ñaca-ñacianos estaban aterrados ante el ataque. Con el poder de sus huevos los pollíganos provocaban terror y horribles moratones en todo el cuerpo.

- ¡Cojonudo! -Dijo uno de los malvados.

Franco vio que tendrían que usar armas mejores y compró katanas samurai para todos en el primer Alcampo que encontró. Así, Nano (además de feo, enano), utilizó el filo y le cortó las pelotas a uno de los villanos. ¡¡Pero de repente, se reprodujeron y pasaron a ser cuatro!!

- ¡Acojonante! -Pensó el heroico Nano.

El mismo horror se repitió en todo cojón que fue cercenado. Pronto había centenares de bolsas escrotales en el campo de batalla…

En el fragor del combate, Código de Barras se vio rodeado… Iba a morir cuando ¡¡aquellos cojones asesinos estallaron en mil pedazos!! Efectivamente, Nano (se meó ahí al lado) le había salvado dejando a un lado la katana samurai y usando una maza pinchuda.

- ¡Aaaaag! ¡Mis huevos! -Dijeron los Pollíganos acojonados.

Pronto todos se dieron cuenta de que usaban el arma equivocada y empezaron a utilizar golpes contundentes: Martillos, bates, cacerolas o patadas. Al cabo de una hora, la terrible escaramuza había finalizado.

- ¿Pero por qué me has salvado? -Dijo Código de Barras- ¡Soy un oficial almorrano!
- Te salvé porque me salió de las pelotas.

Aquellas bellas palabras le conmovieron profundamente y abandonó para siempre la senda del mal para convertirse en un buen ratoncito.