22 de agosto de 2007

Capítulo 1: Un capullo ha florecido

Érase una vez una noche soleada… era verano y la nieve llegaba a entorpecer el paso de los transeúntes. El Nano (me la agarra con la mano), había salido del cole y se dispuso a coger el atajo más largo para volver a casa. En su andadura no pudo evitar fijarse en un agujero que había en la seca tierra mojada… ¡Alguien había enterrado una llave! (¡¡Dios Santo!!)